7 de diciembre de 2006

el que siembre miedos....

Estos días de glorioso acueducto festivo, son las fechas ideales para relizar alguna escapada fugaz a ciudades europeas aún no visitadas.

En mi caso esta ocasión no la he podido aprovechar por motivos laborales pero sé de multitud de amigos que se han lanzado a la aventura; entre ellos, le mando calor al que se encuentra en la zona más fría del globo. Volviendo al tema, diré que me da enviada la gente que se ha ido porque me apasiona viajar y cualquier excusa es buena, ahora bien, desde mi enviadia, reflexiono acerca de mis últimos viajes y pienso que cada vez es más desagradable hacerlo, sobre todo si tienes que pasar por un aeropuerto.

A mí hay dos cosas que me tienen fuera de mi, la primera, la proliferacion de compañías de bajos costes sin control ni sentido. Hace un par de semanas un reportaje de empresas en un periódico entrevistaba al presidente de easyjet, que aseguraba reducir costes eliminando gastos inecesarios como la prensa y yo mientras leía me preguntaba, esta gente se piensa que somos idiotas?

En mi humilde opinión las empresas de servicios que generan reducciones drácticas en sus precios lo hacen a costa de dos cosas; la calidad del servicio, y si no que se lo pregunten a los usuarios de Air Madrid .; o los derechos de las personas en ellas empleadas, y si no recordemos la maravillosa huelga del prat. Por desgracia, ninguna lo hace a costa de los beneficios empresariales, y nadie controla que se cumplan unas leyes mínimas en ninguno de los dos aspectos.

La otra cosa que cada vez soporto menos son los controles de seguridad, no porque me parezca mal unos mínimos, sino porque la paranoia actual es tan absurda e ineficiente, que solo tiene por objeto molestar a los pasajeros. Desde aquí aseguro que si alguien quiere volar un avion, con explosivos líquidos, u otro tipo de sustancias lo hará a pesar del control. Les cuento mi última experiencia al respecto.

Me disponía a viajar hacia Asturias para unas jornadas, llevaba una pequeña maleta que no puede facturar porque llegué tarde al embarque, en el paso de control me hicieron exraer los materiles líquidos que portase, en mi caso extraje una bolsa de aseo transparente con múltiples botecitos, con diferentes productos higiénicos.

El personal de seguridad, miró por varios lados la bolsa de pequeño tamaño y bastante repleta y puso, tal cara de pereza antes la idea de tener que abrir bote a bote que dijo está bien pase. Ya está, nadie comprobó el contenido de mis productos, pero es que además de eso, nadie busco más en mis pertenencias, si lo hubieran hecho habrían encontrado dos mecheros no especialmente escondidos y un bte del tan peligroso ácido bórico.

¿Creen ustedes que si hubiese querido podría haber hecho explotar ese avión? ¿que sentido tiene tanta paranoia sobre elementos que saben de antemano incontrolables?

Quizá solo sembrar el miedo...

1 comentario:

  1. Anónimo12:43 a. m.

    Puede que sea éso, pero también(y creo que principalmente) se trata de acostumbrarnos a las medidas abusivas de control. Dentro de poco casi nadie se extrañará de que le miren hasta la pupila del ojo, y no sólo para montar en avión. Cuando llegue ese momento, estaremos a un paso del más descarado granhermaneo.

    Lo que más me duele es que me vayan a controlar a mi edad, que ya en la cama cumple uno por los pelos, y se me va a notar.

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