
La primera es, si este señor era tan bueno en todo creo que el grupo prisa debería proponer su canonización. Como creo que esta no es la intención de nadie de los que han recordado con cariño en estos días a este personaje, sólo me queda pedir, que en tanto ensalce a la libertad de prensa, y la honestidad de la profesión y todas las cosas que él defendió, promover desde estas humildes líneas, la búsqueda de testimonios de personas que puedan decir alguna cosa, por nimia que sea, que haga un leve borrón en el impoluto currículum de tan elevado mártir del periodismo.
Como sé que en sus círculos cercanos, en estos momentos de dolor, nadie va a recordar elementos banales y negativos de su persona, propongo recibir en este espacio testimonios de precarios del grupo prisa que pongan la contrapartida a tanta loa y hablan de la parte negra del imperio empresarial, la que tienen todos, esos contratillos precarios, esas gentes contratadas y despedidas en el mismo día en rotativas, esos becarios explotados en las redacciones, vamos, lo que es contrastar la información que tanta admiración nos despierta en estos días, sin maldad, solo por evitar que el santo pontífice abrumado por las loas recibidas por la figuara del señor Polanco se anime a canonizarlo, lo cual no creo que fuera del agrado de sus amigos más cercanos.